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Cómo organizar la comida cuando se vive solo

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como organizar la comida cuando se vive solo

Vivir solo es darse el gusto de probar cosas nuevas, es la oportunidad para que la persona que emprende este viaje, se conozca mucho más y evolucione a partir de lo que aprende de sí mismo.

Asimismo, la independencia también es positiva cuando se quiere reforzar hábitos o crear uno, pues el hecho de andar por cuenta propia, es un ejercicio maravilloso para el crecimiento personal. Parte de ese crecimiento pasa por querer ser mejor cada día y una buena forma de lograrlo es cuidar la alimentación. Una alimentación balanceada se traduce en salud física y emocional, cuidar lo que se come es creer en la vida y en la importancia de comprometerse con el bienestar.

Una buena forma de hacerlo es organizando la comida, porque, aunque parece un ejercicio sencillo, implica tomar muy en serio aspectos como la disciplina y la responsabilidad para lograrlo; eso que se aprenda en el proceso, bien puede aplicarse a cualquier aspecto de la vida. Pero, además, tener un orden lógico en la alimentación, también ayudará a ahorrar dinero.

Un plan alimenticio bien detallado, dará más salud y control de gastos a las personas que lo practiquen. Lo ideal es prepararlo con anticipación a fin de saber de cuánto dinero se dispondrá y determinar la cantidad de comida que se debe adquirir para ese momento.

Cómo organizar la comida

Paso 1:

Establecer un presupuesto y hacer una lista de los alimentos que se comprarán. Es importante detallar con precisión qué se va a adquirir, en qué lugar se realizará la compra, cuándo se hará y qué cantidad de alimentos entrarán en ese proceso.

Paso 2:

Determinar la periodicidad de la compra. Es importante tener claro el tiempo de duración de las provisiones y factibilidad real, para ir a comprar). Puede ser:

  • Diaria
  • Semanal
  • Quincenal
  • Mensual

Qué hacer con la comida en casa

Luego de hacer la compra es vital organizarla para no tener todo desordenado en la nevera o en la estantería.

Así se tendrá un inventario visual para saber con precisión con qué se cuenta. Lo recomendable es:

  • Separar los vegetales, lavarlos y almacenarlos en bolsas o envases que garanticen una duración mayor.
  • Los alimentos pueden dividirse en porciones, para que solo se cocine lo que se vaya a utilizar.
  • Con los vegetales es muy importante comprar justo lo que se consumirá en cierto período para que no se dañen. No todos se deben congelar, porque muchos pierden nutrientes cuando se someten a este proceso.

Paso 3:

Tomando en cuenta que la proteína se puede congelar, también es ideal dividirla entre la cantidad de días a cubrir. De esa manera, solo se descongelará lo que se consumirá, para no someter el paquete completo de carne o pollo a este tipo de técnicas que pueden ser muy perjudiciales a la larga.

Las frutas

Con esta clase de alimentos hay un campo de acción más amplio, por lo general, depende del gusto de las personas. Si prefieren los jugos, lavar las frutas y guardarlas en el congelador es buena idea, cuando quiera una bebida refrescante con mucho hielo, solo deberá licuar.

Por el contrario, en caso de que le guste consumir la fruta por porción, algunas de ellas se pueden picar en piezas pequeñas y reservar en envases. De hacerlo así, solo se guardará en la nevera para que no se congelen. De preferir la fruta fresca, entonces es preciso determinar un período de tiempo más corto para la compra de las mismas; puede ser cada dos o tres días, tratando de que se adapte al tiempo y espacio de cada persona.